La presencia de Dios (2) PDF Print E-mail
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Wednesday, 09 February 2011 23:53

COMO UN VIENTO SUAVE Y APACIBLE... /Serie 02/Por: Ps. Fredy Pariasca/

Nuestro segundo estudio sobre la Presencia de Dios nos revela un principio impresionante!!. La presencia del Señor es real, él siempre quiere manifestarse a sus hijos; sin embargo, hay muchas ocasiones en las que no podemos sentir esa preciosa presencia. Y eso se debe simple y llanamente a que las circunstancias que nos rodean pueden más... "gritan" de tal manera en nuestros oidos, que no podemos concentrarnos en oir la voz de Dios... Nuestro estudio de hoy nos mostrará como "oir" su voz por encima de los problemas y circunstancias adversas...


Estudio Bíblico: 1 Samuel 4:1-5 y 17-22

“...Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”.

 

 

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INTRODUCCION

Elías es el prototipo de los hijos de Dios que experimentan un desánimo profundo producto de los afanes cotidianos y de la recarga emocional de la vida diaria. El Señor no impide en ningún momento que su siervo viva la paradoja de su humanidad. No interviene para evitar que experimente la perplejidad y la ambivalencia de su condición. Todo lo contrario: Deja que viva su humanidad.

Dios es tan sabio que no impide que su hijo viva su crisis, pero lo sigue y lo acompaña en medio de ella… Si lo hubiera hecho, Elías no hubiese aprendido la lección… ¡No hubiese madurado!

Muchas veces cuando el Señor nos habla no podemos “escucharle” porque nuestras emociones gritan más que su voz. Estamos tan abstraídos en nuestros problemas que no podemos concentrarnos en escuchar su voz.

& ESTUDIO BÍBLICO

Acab le contó a Jezabel todo lo que Elías había hecho, y cómo había matado a todos los profetas a filo de espada. Entonces Jezabel envió un mensajero a que le dijera a Elías: ¡Que los dioses me castiguen sin piedad si mañana a esta hora no te he quitado la vida como tú se la quitaste a ellos!

Elías se asustó tanto con esta amenaza que terminó huyendo para ponerse a salvo. Se fue aterrado y terminó sólo en el desierto... Quiso quitarse la vida y Dios envió a su ángel quien le dio de comer. Eso le fortaleció pero evidentemente su vida necesitaba un trato.

¡Qué sensibilidad la de nuestro Señor! ¡Qué maestro en el arte de escuchar! «Elías, ven, sal fuera». En su magnanimidad, el Señor le da una nueva percepción de Su grandeza.

En las 4 manifestaciones que Elías experimentó en la cueva, vemos el trato de Dios para con la vida de sus hijos:

1. El viento recio.

2. El terremoto.

3. El fuego.

4. El suave murmullo, un viento suave y apacible

El viento recio

Fue tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas. Ese viento tan fuerte en realidad era casi un huracán que hasta rompía las rocas. Lo increíble es que ¡Jehová no estaba allí!. Ahora, preguntémonos: ¿Realmente Dios no estaba allí?. El viento recio nos recuerda la llegada del Espíritu Santo en el aposento alto, de manera que esa manifestación si concuerda con la presencia de Dios.

Yo personalmente creo que él si estaba allí… lo que pasa es que Elías estaba tan alterado en su estado emocional que ¡no podía escuchar la voz de Dios!.

El viento recio tiene la finalidad de quitar todas las cosas que están desordenadas en nuestra vida. La palabra “Viento” viene del latín “ventus” que significa “dirección”. O sea que, en ocasiones Dios va a mandar vientos tan fuertes a nuestra vida que nos van a zarandear, para que de esa manera podamos ordenar nuestra vida.

El terremoto


Un terremoto mueve las placas tectónicas de la corteza terrestre. Y eso ocurre con la finalidad de “acomodar” lo que está fuera de lugar y así evitar desastres mayores. Por ello, los geólogos afirman que los temblores y terremotos son “benignos” pues liberan la energía tectónica de manera que evitan un cataclismo de mayores proporciones.

Un terremoto espiritual tiene la finalidad de remover todas nuestras estructuras de vida, todos nuestros esquemas, todas nuestras tradiciones… para alinearlas con el propósito y la voluntad perfectos de nuestro Dios.

El fuego

Desde la antigüedad el fuego se ha utilizado para purificar y quemar impurezas.

El advenimiento del Espíritu Santo también está relacionado al fuego. La Escritura dice que cuando llegó el Espíritu Santo por primera vez, se manifestó por medio de lenguas de fuego:

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que
soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les
aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada
uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a
hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen…”
(Hechos 2:1-4)

El fuego tiene la finalidad de quemar las impurezas que aún han quedado en nuestras vidas. El fuego quitará lo último que queda antes de experimentar una manifestación gloriosa del Espíritu de Dios en nuestras vidas.


El silbo suave y apacible


El profeta estaba familiarizado con las manifestaciones grandiosas del poder de Dios. Pero ahora el Señor le advierte al profeta: «Elías, no estoy ahí» De pronto se oye un silbido apacible y delicado y Elías reconoce en él la presencia del Señor (vv. 11–12).

Si Dios no enviara el viento recio, el terremoto y el fuego abrasador quizá no podríamos “escuchar” al Señor cuando nos habla.

El siervo de Dios debe reconocer que el Señor actúa de muchas maneras. Elías se cubre el rostro y sale de la cueva. Otra vez ha reaccionado su humanidad: Esconde el rostro. No acepta esta revelación del Señor. El Señor le trata de decir a Elías: “Soy el mismo que se manifestó antes en el monte; soy el mismo que se expresó en otro momento a través del terremoto, el fuego y el viento. Pero no me pongas un rótulo, Elías; no me reduzcas a lo espectacular. No me encierres en una fórmula manejable. Si quieres madurar, hijo mío, tienes que ir acostumbrándote a que soy más que cualquier definición. Tienes que aceptar que también hablo a través de lo inesperado, de lo silencioso, de lo frágil, de la voz apacible y delicada…”

El suave murmullo, el silbido suave y apacible representa la Presencia de Dios… como obviamente también lo fue el viento recio, el terremoto y el fuego. Dios siempre está en todo tiempo y lugar, lo que pasa es que nosotros (a veces) no estamos preparados para oírle… Dios debe “tratarnos”. ¡Recién allí podremos distinguir la voz de Dios de la “voz de nuestras emociones y sentimientos”!.

MEDITACIÓN Y ORACIÓN


El Señor también está en el susurro, en el silencio, en lo inesperado, en la voz del hermano sencillo que nos exhorta: «Tenga cuidado con esa tentación, hermano». «Le quiero compartir lo que el Señor me dijo…». «Sabe, pastor, estoy orando por usted». «Hermano, quiero compartir con usted un pensamiento»… Allí también está el Señor, en lo que no hace ruido, en lo que no parece grandioso.


Es necesario dejar nuestros parámetros, es necesario despojarnos de nuestra religiosidad o autosuficiencia… Tenemos que aprender que Dios no se ajusta a nuestras definiciones. Él es soberano y sabe bien lo que hace.







Last Updated on Monday, 28 May 2012 17:10